De la autoexigencia al sostén: el giro que lo cambia todo
Hay épocas en las que se vuelve difícil apoyarse en “lo de fuera”. Las malas noticias se suceden, las exigencias se acumulan, la incertidumbre se normaliza. Y entonces aparece una pregunta muy humana (y muy práctica): ¿de dónde saco estabilidad, energía y ánimo cuando el contexto no garantiza nada?
Hay una escena muy reveladora en el relato tradicional de la iluminación del Buda: después de años de ascetismo extremo, su cuerpo está tan debilitado que ya no puede sostener una atención estable. En ese punto aparece Sujātā y le ofrece un cuenco de alimento. Él acepta. Se nutre. Recupera fuerza. Y, desde ahí, puede sentarse con presencia plena y atravesar olas de miedo, deseo, apatía y dudas sin romperse. No “gana” apretando más los dientes, sino …dejando que lo bueno le sostenga (Lion’s Roar).
Ese giro desmonta una confusión muy común: creer que el bienestar se construye únicamente con disciplina o gran esfuerzo. A veces, el siguiente paso no es esforzarse más, sino cambiar de estrategia: crear condiciones internas (y corporales) que hagan posible una mente más clara, un corazón más disponible y una energía más estable.
Esto se entrena. Y empieza por algo muy concreto: cultivar recursos internos. Aprender a reconocer, sentir y consolidar estados mentales saludables (claridad, gratitud, ecuanimidad, compasión, gozo) y, a la vez, atender las bases corporales que sostienen la energía (descanso, respiración, movimiento, regulación del sistema nervioso). Más información en MBCT Spain.
En esencia, esto es lo que propone el programa anual “Alegría, energía y bienestar”: un entrenamiento sostenido de recursos internos —mente, corazón y cuerpo— para que tu bienestar no dependa tanto de que “afuera todo vaya bien” (MBCT Spain).
Y hay una razón simple para entrenarlo: lo que preocupa se queda; lo que va bien, a menudo pasa de largo.
Sesgo de negatividad: por qué lo malo se queda (y no es culpa tuya)
Nuestro cerebro tiene un diseño muy útil para sobrevivir, pero que hoy —sin peligros inmediatos y con estímulos constantes— puede volverse agotador: la negatividad pesa más. Rick Hanson lo resume con una imagen muy gráfica: tendemos a ser “velcro para lo malo y teflón para lo bueno”.
Esto cambia la conversación interna: si te cuesta “sentirte bien”, no significa que estés fallando. Significa que estás funcionando con un cerebro humano… en un entorno que lo empuja constantemente hacia la alerta.
La clave, entonces, no es negar lo difícil. Es comprender que, si no aprendemos a reconocer y cultivar lo que sí sostiene, el sistema se inclina por defecto hacia la alarma. Y ahí es donde el bienestar deja de ser suerte y pasa a ser práctica.
Felicidad y bienestar sostenible: hedónico, eudaimónico, adaptación hedónica y «sukha»
Si, por diseño, la mente se engancha antes a lo preocupante que a lo nutritivo, el bienestar sostenible no puede depender solo de “tener un buen día”. Necesita un marco y un entrenamiento: qué cultivar y cómo sostenerlo.
Ciencia moderna: qué sabemos y qué implica
La investigación en bienestar psicológico describe un punto de partida relativamente estable —un nivel basal de bienestar, influido en parte por temperamento y factores hereditarios—, y a la vez muestra que ese nivel puede incrementarse con cambios sostenidos en hábitos, relaciones, sentido vital y forma de entrenar la mente.
Distingue dos dimensiones complementarias del bienestar: el bienestar hedónico, relacionado con placer, disfrute y alivio (lo que hace la vida agradable), y el bienestar eudaimónico, vinculado a sentido, valores, crecimiento y coherencia (lo que hace la vida significativa). No compiten: una vida plena suele necesitar placer y sentido.
Ahora bien, hay un fenómeno que complica el disfrute: la adaptación hedónica. Lo agradable se vuelve familiar y deja de impactar igual porque la mente se acostumbra. Por eso, el antídoto principal no es acumular más experiencias agradables, sino renovar la mirada: curiosidad, presencia, capacidad de notar. Esa cualidad hace que lo bueno vuelva a contar; es decir, se renueva su valor nutritivo.
Además, la evidencia indica que la intención importa: el bienestar aumenta cuando hay prácticas y hábitos intencionados (descanso, movimiento, conexión, gratitud, actos de amabilidad, cuidado corporal), especialmente si se sostienen en el tiempo y se ajustan a la persona. La intención orienta; la atención hace que la experiencia cuente.
Tradición contemplativa: pīti, sukha y el cultivo de cualidades
La tradición contemplativa distingue entre pīti, una alegría energizante que enciende y moviliza, y sukha, un bienestar más calmado y estable que aparece cuando la mente aprende a descansar en un terreno más fiable.
Y este terreno se construye entrenando cualidades como generosidad, conducta ética, simplificación, discernimiento, energía, paciencia, honestidad, determinación, amabilidad y ecuanimidad (las llamadas “diez perfecciones”). Practicadas en lo cotidiano —en el trabajo, en conflictos, en decisiones, en pérdidas— estas habilidades reducen reactividad, ordenan la mente y estabilizan el corazón. En otras palabras: crean las condiciones de sukha.
En común, de forma sencilla
Ambas corrientes convergen en lo esencial: el bienestar sostenible no depende solo de la suerte. Es una capacidad entrenable. Y lo que más transforma es la combinación de intención (qué cultivamos) y atención (cómo lo vivimos), con variedad y frescura para que lo bueno no se vuelva invisible. Con el tiempo, eso permite encender la alegría cuando hace falta y, sobre todo, sostener un bienestar más estable cuando la vida aprieta.
Micro-práctica de mindfulness: renovar la mirada y dejar huella
Si el sesgo de negatividad hace que lo preocupante se quede, y la adaptación hedónica hace que lo agradable se vuelva invisible, el reto es doble: renovar la mirada para que lo bueno vuelva a contar y permitir que deje huella para que se convierta en recurso interno.
Te propongo una micro-práctica de 2 minutos que integra intención y atención. Trabaja tanto la dimensión hedónica (apreciar) como la eudaimónica (orientar la mente hacia lo que sostiene). Además, repetida en el tiempo, ayuda a construir las condiciones de un bienestar más estable (sukha).
Práctica: 1) Notar, 2) Saborear, 3) Orientar
1) Notar (30–40 s): mente de principiante
Elige algo sencillo de este momento que normalmente das por sentado: el agua, la luz, tu respiración, el apoyo del cuerpo, una tarea terminada, un gesto de alguien.
Pregúntate: “¿Qué puedo apreciar de este momento?”
No busques una emoción grande: busca un detalle real.
2) Saborear (40–60 s): que lo bueno deje huella
Quédate con eso un poco más de lo habitual. Nota dónde se registra en el cuerpo (pecho, garganta, vientre, exhalación, cara).
Permite 2–3 respiraciones lentas mientras lo sientes.
Nómbralo con sencillez: “Esto también es verdad.”
3) Orientar (20–30 s): intención para el día
Elige una cualidad concreta a entrenar en las próximas horas: por ejemplo, paciencia, amabilidad, discernimiento, simplificar, equilibrio.
Formula una intención breve y practicable:
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“En la próxima conversación, escucho antes de responder.”
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“Cuando aparezca la prisa, aflojo hombros y exhalo.”
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“Hoy pongo un límite con respeto.”
Del ejercicio puntual al hábito entrenado
Esta micro-práctica es una muestra del tipo de entrenamiento que, con continuidad, cambia el terreno:
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contrapesar el sesgo de negatividad (aprender a no vivir solo en modo alarma),
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renovar la mirada para que lo bueno no se vuelva invisible (mente de principiante frente a la adaptación),
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cultivar cualidades entrenables (paciencia, energía, amabilidad, ecuanimidad…) que crean condiciones de bienestar estable,
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integrar mente y cuerpo (la huella se registra somáticamente, no solo como idea).
Programa «Alegría, energía y bienestar»
Si te interesa entrenar esto con continuidad, el programa anual “Alegría, energía y bienestar” está diseñado como un acompañamiento semanal para convertir estas ideas en práctica: atención, intención, hábitos y cultivo de cualidades internas, con integración cuerpo-mente.
Incluye sesiones regulares, propuestas de práctica y una estructura progresiva para sostener la motivación y el aprendizaje.
Más información
Fuentes y lecturas recomendadas
- MBCT Spain — Profundización 2026: Alegría, energía y bienestar
- Lion’s Roar — Buddhism Began with a Good Meal (Sujātā)
- Rick Hanson — Velcro for the Bad, Teflon for the Good
- Lyubomirsky, Sheldon & Schkade (2005) — Pursuing Happiness: The Architecture of Sustainable Change (PDF)
- World Happiness Report (2022) — Exploring the Biological Basis for Happiness
- Ryan & Deci (2001) — On Happiness and Human Potentials
- Frederick & Loewenstein (1999) — Hedonic Adaptation (PDF)
- Bhikkhu Bodhi — The Ten Perfections (pāramī) (Access to Insight)
- Sin & Lyubomirsky (2009) — Positive psychology interventions (meta-análisis)
- Lyubomirsky & Layous (2013) — How do simple positive activities increase well-being?