febrero 2026

La ansiedad no es el problema, es la señal

2026-02-10T13:47:15+01:00

La ansiedad no es el problema, es la señal. Aprende a leerla

La ansiedad puede sentirse como un enemigo: acelera la mente, aprieta el pecho, borra la claridad y deja esa sensación inquietante de que “algo va mal”. Y, sin embargo, muchas veces la ansiedad no es el problema en sí, sino una señal: el modo que tiene tu sistema (mente, emoción y cuerpo) de avisarte de que algo necesita atención.

Lo difícil es que cuando la ansiedad aparece con fuerza, lo último que tenemos es perspectiva. Es como intentar leer un mapa en mitad de una tormenta: el papel se dobla, el viento lo mueve y tú solo quieres llegar a algún sitio “ya”. Por eso quiero proponerte un enfoque sencillo y práctico: aprender a leer tu ansiedad.

Leer la ansiedad no es analizarte más. Es ver con claridad qué está ocurriendo para responder de forma más precisa. Cuando algo deja de estar completamente en piloto automático, se abre una posibilidad enorme: elegir respuestas nuevas. Y con práctica, esas respuestas se vuelven hábito.

Antes de seguir: una mini-práctica de 60 segundos para bajar la activación

Si ahora mismo notas activación, prueba esto (sin hacerlo perfecto):

Primero: ¿Cómo me siento, aquí y ahora? No lo analices; solo nota.
Después: ¿Cómo me siento hacia lo que siento? (¿lo rechazo, lo aguanto, me acompaño?).
Y por último: toma dos respiraciones un poco más lentas, sintiendo el aire bajar al cuerpo.

Un minuto no lo cambia todo, pero sí hace algo importantísimo: te devuelve presencia. Y desde esa presencia, entender lo que te ocurre se vuelve más posible.

Ansiedad: no es un fallo, es información

Normalizar la ansiedad no significa restarle importancia. Significa reconocer que aparece en muchísimas vidas… y que, para algunas personas, puede convertirse en el centro del día: de la energía, del descanso, de las decisiones, de las relaciones y del trabajo.

Cuando la vemos solo como algo que hay que “apagar”, nos perdemos preguntas valiosas:

  • ¿Qué está intentando resolver mi sistema con esta activación?
  • ¿Viene sobre todo de la mente (pensamientos)?
  • ¿Del mundo emocional (sentimientos que desbordan o se bloquean)?
  • ¿O del cuerpo (fisiología en modo alarma)?

Esta distinción importa porque distintos tipos de ansiedad responden mejor a distintas intervenciones. Cuando aprendemos a reconocer qué “idioma” está hablando nuestra ansiedad, el camino de salida se vuelve más claro.

El error más común: intentar pensar tu camino hacia la seguridad

Cuando aparece la ansiedad, la mente suele entrar en “modo protección”: anticipa, controla, repasa conversaciones, busca garantías, intenta resolverlo todo. Lo hace con buena intención. El problema es que se nos olvida algo esencial: la seguridad no es un pensamiento; es una sensación.

Ahí caemos en una trampa típica: como nos sentimos inseguros, pensamos más para sentirnos seguros… pero pensar más acelera el sistema, nos desconecta del cuerpo y, en consecuencia, nos sentimos todavía más inseguros.

Se forma un bucle:
me siento insegura pienso más me desconecto del cuerpo me siento más insegura pienso aún más…

Por eso, muchas veces, la salida no es “dar con el pensamiento correcto”, sino regular el sistema: volver al cuerpo, bajar el ritmo y cambiar la relación con lo que sientes.

Tres tipos de ansiedad: mental, emocional y física

La ansiedad no es un bloque sólido. Suele manifestarse en tres formas principales. A veces aparecen mezcladas, pero casi siempre hay una que “lleva el volante”.

1) Ansiedad mental: la mente en modo bucle

Este tipo de ansiedad se reconoce fácil: la cabeza no para. No terminas un pensamiento y ya han empezado otros tres. Entras en bucles. Revives conversaciones, ensayas respuestas, anticipas escenarios futuros, buscas garantías. Agota.

Muchas personas describen también una sensación de “estar arriba, en la cabeza”: hay tanta energía en la mente que cuesta sentir el cuerpo como un lugar firme donde apoyarse. Y en momentos intensos puede aparecer incluso una sensación extraña de desconexión o irrealidad, como si costara estar del todo presente.

En esta ansiedad suelen repetirse patrones: ping-pong mental (quiero algo y lo temo a la vez), bola de nieve (“¿y si…?” que termina en catástrofe), crítica interna, o esas “gafas de amenaza” que buscan señales de peligro y siempre las encuentran.

Aquí suele ayudar menos “resolver” y más bajar velocidad: nombrar el patrón (“esto es bola de nieve”), volver al cuerpo aunque sea 30 segundos, y aplazar decisiones si no son urgentes para que no las tome tu sistema en modo alarma.

2) Ansiedad emocional: sentir demasiado… o no sentir nada

La ansiedad emocional suele irse a dos extremos.

En uno, está la hipersensibilidad: todo sobrepasa, estás a flor de piel, cualquier cosa te activa.
En el otro, aparece el embotamiento: “no siento nada”, una niebla, un muro, desconexión.

A veces no es que “pienses demasiado”. A veces tu sistema acelera para no sentir algo vulnerable, triste o incómodo… o porque lo que sientes es demasiado intenso y no sabes cómo sostenerlo. Es como si hubiera un “saco” de experiencias y emociones no procesadas: las guardas, sigues adelante, te mantienes ocupada… pero no desaparecen. Se quedan en el cuerpo. Y cuando ese saco se abre, puede salir de golpe: irritación, llanto, rabia, confusión.

Aquí ayuda el autocuidado: no se trata de tirarte al océano emocional, sino de entrar en micro-dosis. Un poco de contacto, un poco de regulación.

Y también ayuda empezar a distinguir entre necesidad y estrategia. La ansiedad nos vuelve rígidas con la estrategia (“tengo que controlar esto”, “tiene que pasar así”), pero lo que de verdad buscamos suele ser una necesidad más simple: claridad, calma, protección, apoyo. Cuando nombras esa necesidad, se abren más opciones: a veces es hablarlo con alguien; otras, pedir tiempo; otras, descansar, moverte o simplificar. Es ir a la raíz para elegir mejor.

Un apunte importante: si hay trauma, historia intensa o desborde frecuente, acompañarlo con ayuda profesional suele ser una vía más segura y efectiva, porque a veces el sistema necesita seguridad relacional para poder procesar.

3) Ansiedad física: el cuerpo en alarma

Hay días en los que dices: “no estoy pensando nada malo” y, aun así, el cuerpo está disparado. Palpitaciones, respiración corta, tensión, adrenalina que aparece sin explicación clara (a veces de noche o de madrugada). Esto no significa que “te lo inventes”. Significa que, en ocasiones, la ansiedad también es fisiología.

Sin obsesionarse, hay tres áreas que en muchas personas marcan una diferencia enorme:

  • Comida y estabilidad de energía: pasar muchas horas sin comer o comer muy desordenado puede disparar irritabilidad y ansiedad.
  • Estimulantes: café, azúcar o nicotina pueden sostener el ciclo “subidón–bajada–más necesidad”.
  • Sueño y ritmos: luz por la mañana, menos pantallas intensas por la noche y una rutina básica ayudan más de lo que parece.

Y sí: las hormonas también influyen. No es para “diagnosticarse”, sino para recordar algo compasivo: a veces no es “tu cabeza”, es biología, y conviene consultarlo con profesionales si lo sospechas.

Suele haber un factor dominante (tu palanca de intervención)

Puedes reconocer rasgos de los tres tipos a la vez. Pero muchas veces hay un factor dominante. Y si lo identificas, el resto empieza a ceder.

Una pregunta útil es:

Si hoy pudiera ajustar una sola cosa, ¿qué me daría más regulación: bajar la velocidad mental, permitir emoción de forma segura o cuidar fisiología básica?

La ansiedad como brújula, no como sentencia

Aprender a leer tu ansiedad no es eliminarla de golpe. Es dejar de pelear a ciegas y empezar a responder con más precisión y cuidado. Cuando entiendes qué “idioma” está hablando (mente, emoción o cuerpo), puedes elegir mejor por dónde empezar.

Nota: este artículo es informativo y no sustituye atención profesional. Si tu ansiedad es intensa, persistente o aparece con síntomas que te preocupan, busca apoyo clínico.

Estamos preparando una masterclass en directo para trabajar este enfoque de forma aplicada. Si interesa recibir información cuando se abra, puedes dejar aquí el contacto:

    La ansiedad no es el problema, es la señal2026-02-10T13:47:15+01:00

    enero 2026

    Vincularte sin perderte: autonomía, intimidad y comunicación

    2026-01-27T17:04:59+01:00

    Vincularte sin perderte: autonomía, intimidad y comunicación consciente

    A veces en las relaciones aparece una tensión difícil de nombrar: cuando me acerco, siento que pierdo mi espacio; y cuando pongo distancia, siento que se rompe la conexión.

    Suele verse en detalles cotidianos: una conversación que se enfría, un “da igual” dicho para no discutir, una necesidad que se disfraza de reproche, una retirada silenciosa para no sentirse invadido/a.

    A menudo no falta amor ni intención. Falta espacio interno: ese margen que permite sentir sin reaccionar automáticamente, sostener la cercanía sin disolverse y poner límites sin endurecerse.

    Cuando ese espacio crece —y se entrena, a la vez, la presencia con los demás— autonomía e intimidad dejan de competir. Y la comunicación deja de ser un lugar peligroso para convertirse en un lugar donde el vínculo se construye y, cuando hace falta, se repara

    Qué significa vincularte sin perderte

    Vincularte sin perderte” es:

    • poder estar cerca sin traicionar lo propio;
    • poder pedir espacio sin castigar ni desaparecer;
    • sostener una conversación difícil sin atacar ni colapsar;
    • reparar sin humillarse ni humillar.

    Ese equilibrio suele nacer de dos raíces que se retroalimentan: conexión contigo y conexión con los demás. Y la comunicación es el puente donde ese equilibrio se vuelve visible

    Conexión contigo: el espacio interno que hace posible intimidad con integridad

    Cuando por dentro hay poco margen, por fuera suele aparecer reactividad. No porque falten habilidades sociales, sino porque el sistema está intentando protegerse. En esos momentos, la comunicación se vuelve estrecha: reproche, ironía, defensividad, evitación o hiperexplicación.

    Conectar contigo significa (de forma muy práctica):

    • notar qué pasa en tu cuerpo (antes de que te secuestre),
    • reconocer la emoción (sin dramatizarla ni negarla),
    • identificar la necesidad que hay debajo (para no pedir desde la exigencia),
    • elegir una respuesta alineada con lo que importa (no solo con la urgencia del momento).

    En el fondo, es recuperar algo esencial: elección.

    Práctica breve: Pausa de 1 minuto

    Útil antes de responder un mensaje delicado o cuando la conversación se calienta.

    1. Para (2 respiraciones): para crear espacio.

    2. Nombra:Ahora mismo hay… (tensión / miedo / rabia / tristeza / bloqueo)”.

    3. Explora:Lo que necesito en el fondo es… (claridad / respeto / seguridad / descanso / cuidado / pertenencia)”.

    Este minuto cambia la dirección de muchas conversaciones porque evita la trampa habitual: reaccionar a la emoción como si fuera una orden.

    Conexión con los demás: presencia, límites y reparación

    Conectar con otros no es “hablar más” o “ser más cariñoso/a”. Muchas veces es algo más sobrio y más potente:

    • estar presente sin multitarea,
    • escuchar sin preparar el contraargumento,
    • poner límites sin agresión,
    • reparar cuando te equivocas.

    La presencia relacional es un antídoto directo contra uno de los grandes ladrones de intimidad moderna: estar físicamente juntos, pero mentalmente ausentes. El *partner phubbing* (mirar el móvil mientras el otro está presente) se ha asociado con peor satisfacción relacional y dinámicas que erosionan el vínculo.

    Micro-práctica en pareja: 2 minutos de escucha real

    Deja que tu compañero/a hable durante 2 minutos sobre algo que le importa. Mientras tanto, tú:

    1. mira (sin invadir),

    2. respira,

    3. refleja al final: “Lo que he entendido es… ¿es así?”

    Sin aconsejar. Sin arreglar. Sin llevarlo a tu terreno.

    Este ejercicio parece simple, pero suele ser revelador: muestra cuánto de nuestra “escucha” es en realidad preparación de respuesta. Aquí se construye intimidad: cuando el otro se siente realmente recibido/a.

    Comunicación consciente: donde se construye (y se repara) el vínculo

    La comunicación es paradójica: es donde más pueden deteriorarse los vínculos… y también donde se reparan.
    Comunicar de forma consciente no es “hablar bonito”. Es hablar desde la claridad interna, con respeto por el otro y por uno mismo. Y hay una distinción técnica que reduce muchos bucles y malentendidos:

    Necesidades vs. estrategias

    Muchas discusiones repetitivas no son sobre el fondo, sino sobre la estrategia.

    • Estrategia: “Quiero que me escribas más.”
    • Necesidad posible: “Necesito sentir cercanía y consideración.”

    Cuando discutimos estrategias, nos polarizamos. Cuando revelamos necesidades, aparece cooperación y la conversación se vuelve más flexible.

    La necesidad es el “para qué” (por ejemplo, cercanía) y la forma es negociable: puede ser una llamada, un mensaje, un paseo o cenar juntos. Cuando solo se discute una estrategia concreta, es fácil que la conversación se rigidice.

    Plantilla útil (para no atacar ni desaparecer)

    • Cuando pasa X… (hecho observable)
    • …me siento Y… (emoción)
    • …porque necesito Z …(necesidad)
    • …¿estarías dispuesto/a a…? (petición concreta y viable)

    Ejemplo: “Cuando llegas y te pones con el móvil, me siento triste y desconectada, porque necesito presencia. ¿Podemos estar 10 minutos sin pantallas y luego ya miras lo tuyo?

    No es perfecto. Es entrenable. Y suele desactivar dos extremos: el reproche difuso y la retirada silenciosa. Ahí es donde autonomía e intimidad dejan de ser una guerra. Y aparece “vincularte sin perderte” como síntesis natural.

    Si buscas un entrenamiento con acompañamiento

    Cuando estas habilidades se practican con continuidad, se vuelven más disponibles justo donde más se necesitan: en conversaciones reales, con personas reales. El programa Relaciones, conexión, comunicación está planteado como un entrenamiento semanal online orientado a cultivar una relación más sana y compasiva con uno mismo como base para vínculos más conscientes, además de prácticas de comunicación y presencia.

    Fuentes y lecturas recomendada

    Vincularte sin perderte: autonomía, intimidad y comunicación2026-01-27T17:04:59+01:00

    Mindfulness en el mundo rural: Impacto del programa MBCT

    2026-01-21T10:30:50+01:00

    Mindfulness en el mundo rural: La implementación del programa MBCT y su impacto a largo plazo

    ¿Es posible transformar el bienestar emocional de toda una comunidad rural a través del Mindfulness? Los resultados obtenidos en la localidad riojana de Ribafrecha entre 2022 y 2024 demuestran que no solo es posible, sino que sus beneficios perduran en el tiempo y pueden integrarse con la sostenibilidad ambiental.

    Un programa pionero de MBCT en Atención Primaria

    El Programa de Mejora del Bienestar Emocional basado en la Atención Plena (PMBEBM) se fundamentó en la Terapia Cognitiva basada en Mindfulness (MBCT) y fue implementado por el Dr. Manuel Ruiz de Ocenda, médico de familia de la localidad y practising teacher en MBCT por la Universidad de Bangor. La iniciativa logró un hito de participación: el 14% de la población adulta de Ribafrecha completó el entrenamiento de 8 semanas.

    Este éxito se basó en la cercanía de la Atención Primaria, utilizando las consultas de medicina y enfermería para la captación de participantes, lo que facilitó que personas de todas las edades (desde los 23 hasta los 82 años) se sumaran al proyecto.

    Resultados científicos: Bienestar que perdura dos años

    A través de un estudio mixto (cuantitativo y cualitativo), Ruiz de Ocenda evaluó el impacto del programa en diferentes etapas: al finalizar el curso, a los 6 meses, al año y a los dos años.

    Los hallazgos principales incluyen:

    • Mejora significativa del bienestar: Según la escala Warwick-Edinburgh Mental Well-Being Scale (WEMWBS), los participantes mantuvieron un incremento relevante de su bienestar emocional tras dos años de seguimiento.
    • Efecto potente en perfiles vulnerables: En personas que partían de niveles bajos de bienestar (con síntomas depresivos), el tamaño del efecto fue de 2,05 (d de Cohen), una cifra considerada muy elevada en intervenciones psicológicas.
    • Desarrollo de habilidades: Se observó una mejora sostenida en la ausencia de juicio, una faceta crítica del Mindfulness para la regulación emocional, medida con la escala Five Facets of Mindfulness Questionaire- Short Form (FFMQ-SF).

    El valor de la comunidad y la “Huella de Carbono»

    Una de las aportaciones más innovadoras de Manuel Ruiz de Ocenda fue integrar la responsabilidad ambiental en un programa de salud mental. Se calculó que la actividad generó una huella de 340,3 kg de CO2eq (debido a iluminación, calefacción y desplazamientos).

    Para compensar este impacto, se organizó una actividad comunitaria de plantación de árboles en la que participaron cerca de 100 personas. Esta iniciativa no solo permitió alcanzar una huella neutra de carbono, sino que también ayudó a:

    1. Fortalecer el tejido social del pueblo.
    2. Sensibilizar sobre la responsabilidad individual ante el cambio climático.
    3. Mitigar la ecoansiedad mediante la acción colectiva positiva.

    La voz de los protagonistas

    El estudio cualitativo mediante grupos focales reveló cómo el mindfulness se ha integrado en la vida cotidiana de los vecinos de Ribafrecha. Los participantes destacaron:

    • Gestión emocional: Herramientas para manejar la ansiedad y el estrés: “Nos da pautas para vivir mejor y gestionar nuestras emociones”
    • Conciencia plena: Capacidad de centrarse en actividades diarias, como lavarse los dientes o caminar, evitando el «piloto automático».
    • Desidentificación de los pensamientos: Entender que «los pensamientos son como nubes que van y vienen”.

    Conclusión: Un modelo reproducible y de futuro

    La experiencia en Ribafrecha confirma que la Atención Primaria es un escenario idóneo para implementar programas como el MBCT. La combinación de rigor científico, cercanía comunitaria y compromiso ambiental no solo mejora la salud mental individual, sino que empodera a la comunidad para enfrentar retos globales desde lo local.

    Referencias 

    Mindfulness en el mundo rural: Impacto del programa MBCT2026-01-21T10:30:50+01:00

    De la autoexigencia al cuidado – Bienestar sostenible

    2026-01-12T10:03:35+01:00

    De la autoexigencia al cuidado: el giro que lo cambia todo

    Hay épocas en las que se vuelve difícil apoyarse en “lo de fuera”. Las malas noticias se suceden, las exigencias se acumulan, la incertidumbre se normaliza. Y entonces aparece una pregunta muy humana (y muy práctica): ¿de dónde saco estabilidad, energía y ánimo cuando el contexto no garantiza nada?

    Hay una escena muy reveladora en el relato tradicional de la iluminación del Buda: después de años de ascetismo extremo, su cuerpo está tan debilitado que ya no puede sostener una atención estable. En ese punto aparece Sujātā y le ofrece un cuenco de alimento. Él acepta. Se nutre. Recupera fuerza. Y, desde ahí, puede sentarse con presencia plena y atravesar olas de miedo, deseo, apatía y dudas sin romperse. No “gana” apretando más los dientes, sino …dejando que lo bueno le sostenga (Lion’s Roar).

    Ese giro desmonta una confusión muy común: creer que el bienestar se construye únicamente con disciplina o gran esfuerzo. A veces, el siguiente paso no es esforzarse más, sino cambiar de estrategia: crear condiciones internas (y corporales) que hagan posible una mente más clara, un corazón más disponible y una energía más estable.

    Esto se entrena. Y empieza por algo muy concreto: cultivar recursos internos. Aprender a reconocer, sentir y consolidar estados mentales saludables (claridad, gratitud, ecuanimidad, compasión, gozo) y, a la vez, atender las bases corporales que sostienen la energía (descanso, respiración, movimiento, regulación del sistema nervioso). Más información en MBCT Spain.

    En esencia, esto es lo que propone el programa anual “Alegría, energía y bienestar”: un entrenamiento sostenido de recursos internos —mente, corazón y cuerpo— para que tu bienestar no dependa tanto de que “afuera todo vaya bien” (MBCT Spain).

    Y hay una razón simple para entrenarlo: lo que preocupa se queda; lo que va bien, a menudo pasa de largo.

    Sesgo de negatividad: por qué lo malo se queda (y no es culpa tuya)

    Nuestro cerebro tiene un diseño muy útil para sobrevivir, pero que hoy —sin peligros inmediatos y con estímulos constantes— puede volverse agotador: la negatividad pesa más. Rick Hanson lo resume con una imagen muy gráfica: tendemos a ser “velcro para lo malo y teflón para lo bueno”.

    Esto cambia la conversación interna: si te cuesta “sentirte bien”, no significa que estés fallando. Significa que estás funcionando con un cerebro humano… en un entorno que lo empuja constantemente hacia la alerta.

    La clave, entonces, no es negar lo difícil. Es comprender que, si no aprendemos a reconocer y cultivar lo que sí sostiene, el sistema se inclina por defecto hacia la alarma. Y ahí es donde el bienestar deja de ser suerte y pasa a ser práctica.

    Felicidad y bienestar sostenible: hedónico, eudaimónico, adaptación hedónica y «sukha»

    Si, por diseño, la mente se engancha antes a lo preocupante que a lo nutritivo, el bienestar sostenible no puede depender solo de “tener un buen día”. Necesita un marco y un entrenamiento: qué cultivar y cómo sostenerlo.

    Ciencia moderna: qué sabemos y qué implica

    La investigación en bienestar psicológico describe un punto de partida relativamente estable —un nivel basal de bienestar, influido en parte por temperamento y factores hereditarios—, y a la vez muestra que ese nivel puede incrementarse con cambios sostenidos en hábitos, relaciones, sentido vital y forma de entrenar la mente.

    Distingue dos dimensiones complementarias del bienestar: el bienestar hedónico, relacionado con placer, disfrute y alivio (lo que hace la vida agradable), y el bienestar eudaimónico, vinculado a sentido, valores, crecimiento y coherencia (lo que hace la vida significativa). No compiten: una vida plena suele necesitar placer y sentido.

    Ahora bien, hay un fenómeno que complica el disfrute: la adaptación hedónica. Lo agradable se vuelve familiar y deja de impactar igual porque la mente se acostumbra. Por eso, el antídoto principal no es acumular más experiencias agradables, sino renovar la mirada: curiosidad, presencia, capacidad de notar. Esa cualidad hace que lo bueno vuelva a contar; es decir, se renueva su valor nutritivo.

    Además, la evidencia indica que la intención importa: el bienestar aumenta cuando hay prácticas y hábitos intencionados (descanso, movimiento, conexión, gratitud, actos de amabilidad, cuidado corporal), especialmente si se sostienen en el tiempo y se ajustan a la persona. La intención orienta; la atención hace que la experiencia cuente.

    Tradición contemplativa: pīti, sukha y el cultivo de cualidades

    La tradición contemplativa distingue entre pīti, una alegría energizante que enciende y moviliza, y sukha, un bienestar más calmado y estable que aparece cuando la mente aprende a descansar en un terreno más fiable.

    Y este terreno se construye entrenando cualidades como generosidad, conducta ética, simplificación, discernimiento, energía, paciencia, honestidad, determinación, amabilidad y ecuanimidad (las llamadas “diez perfecciones”). Practicadas en lo cotidiano —en el trabajo, en conflictos, en decisiones, en pérdidas— estas habilidades reducen reactividad, ordenan la mente y estabilizan el corazón. En otras palabras: crean las condiciones de sukha.

    En común, de forma sencilla

    Ambas corrientes convergen en lo esencial: el bienestar sostenible no depende solo de la suerte. Es una capacidad entrenable. Y lo que más transforma es la combinación de intención (qué cultivamos) y atención (cómo lo vivimos), con variedad y frescura para que lo bueno no se vuelva invisible. Con el tiempo, eso permite encender la alegría cuando hace falta y, sobre todo, sostener un bienestar más estable cuando la vida aprieta.

    Micro-práctica de mindfulness: renovar la mirada y dejar huella

    Si el sesgo de negatividad hace que lo preocupante se quede, y la adaptación hedónica hace que lo agradable se vuelva invisible, el reto es doble: renovar la mirada para que lo bueno vuelva a contar y permitir que deje huella para que se convierta en recurso interno.

    Te propongo una micro-práctica de 2 minutos que integra intención y atención. Trabaja tanto la dimensión hedónica (apreciar) como la eudaimónica (orientar la mente hacia lo que sostiene). Además, repetida en el tiempo, ayuda a construir las condiciones de un bienestar más estable (sukha).

    Práctica: 1) Notar, 2) Saborear, 3) Orientar

    1) Notar (30–40 s): mente de principiante
    Elige algo sencillo de este momento que normalmente das por sentado: el agua, la luz, tu respiración, el apoyo del cuerpo, una tarea terminada, un gesto de alguien.
    Pregúntate: “¿Qué puedo apreciar de este momento?”
    No busques una emoción grande: busca un detalle real.

    2) Saborear (40–60 s): que lo bueno deje huella
    Quédate con eso un poco más de lo habitual. Nota dónde se registra en el cuerpo (pecho, garganta, vientre, exhalación, cara).
    Permite 2–3 respiraciones lentas mientras lo sientes.
    Nómbralo con sencillez: “Esto también es verdad.”

    3) Orientar (20–30 s): intención para el día
    Elige una cualidad concreta a entrenar en las próximas horas: por ejemplo, paciencia, amabilidad, discernimiento, simplificar, equilibrio.
    Formula una intención breve y practicable:

    • “En la próxima conversación, escucho antes de responder.”

    • “Cuando aparezca la prisa, aflojo hombros y exhalo.”

    • “Hoy pongo un límite con respeto.”

    Del ejercicio puntual al hábito entrenado

    Esta micro-práctica es una muestra del tipo de entrenamiento que, con continuidad, cambia el terreno:

    • contrapesar el sesgo de negatividad (aprender a no vivir solo en modo alarma),

    • renovar la mirada para que lo bueno no se vuelva invisible (mente de principiante frente a la adaptación),

    • cultivar cualidades entrenables (paciencia, energía, amabilidad, ecuanimidad…) que crean condiciones de bienestar estable,

    • integrar mente y cuerpo (la huella se registra somáticamente, no solo como idea).

    Programa «Alegría, energía y bienestar»

    Si te interesa entrenar esto con continuidad, el programa anual “Alegría, energía y bienestar” está diseñado como un acompañamiento semanal para convertir estas ideas en práctica: atención, intención, hábitos y cultivo de cualidades internas, con integración cuerpo-mente.
    Incluye sesiones regulares, propuestas de práctica y una estructura progresiva para sostener la motivación y el aprendizaje.
    Más información 

    Fuentes y lecturas recomendadas

    De la autoexigencia al cuidado – Bienestar sostenible2026-01-12T10:03:35+01:00

    Respuesta apropiada: de la práctica a la vida

    2026-01-03T20:39:54+01:00

    La respuesta apropiada: de la práctica a la vida (consciencia, calma y compasión)

    Una practicante de mindfulness le preguntó a su maestra:

    “¿Para qué sirve practicar mindfulness toda la vida?”

    La maestra respondió: “Para una respuesta apropiada”.

    No una respuesta perfecta. No una respuesta que evita el conflicto. Una respuesta apropiada: ajustada a lo que está pasando, con claridad sobre lo que sientes y piensas, y con suficiente espacio interior como para no reaccionar en piloto automático.

    Si has hecho un curso de 8 semanas (MBCT, MBSR, MSC u otros), probablemente ya lo sabes por experiencia: la práctica no termina al aprenderla; empieza cuando intentas vivirla.

    En este artículo encontrarás:

    • Qué significa exactamente “respuesta apropiada” (en términos prácticos).
    • Por qué solemos reaccionar antes de darnos cuenta.
    • Un ejercicio de 2–3 minutos para entrenar una respuesta más hábil.
    • Cómo sostenerlo en la vida cotidiana (práctica informal). 
    • Y, si te resuena, una vía para profundizar con acompañamiento

    ¿Qué es una «respuesta apropiada» en mindfulness?

    En mindfulness, una respuesta apropiada no es “la correcta” en sentido moral. Es una respuesta que nace de ver con claridad lo que ocurre, en lugar de ser arrastrada por el primer impulso.

    Dicho de forma simple:

    • Reacción: ocurre rápido, automática, con visión estrecha.
    • Respuesta: ocurre con un poco más de espacio, perspectiva y elección.

    La práctica entrena justo ese margen: un instante entre estímulo y acción. Puede ser breve, pero es decisivo. En ese instante es donde aparecen la consciencia, la calma y la compasión como habilidades concretas, no como ideales.

    Por qué profundizar no es «hacer más», sino ver mejor

    Al inicio, mindfulness suele vivirse como una herramienta:
    “Necesito calmarme”, “quiero dejar de darle vueltas”, “quiero gestionar mejor el estrés”.
    Y funciona, muchas veces.
    Pero llega un punto en el que aparece otra pregunta, más madura:

    ¿Qué está pasando dentro de mí justo antes de que me pierda?
    ¿En qué momento exacto se enciende el impulso, la historia mental, la evitación o la dureza conmigo… y cómo puedo darme cuenta a tiempo?

    Profundizar es entrenar esa precisión. No para analizar la vida, sino para habitarla con más libertad.

    A grandes rasgos, el proceso de profundización suele incluir tres movimientos:

    1. Reconocer la automaticidad (y distinguir cuándo ayuda y cuándo no).
    2. Estabilizar la atención (acceder a quietud, amplitud, perspectiva).
    3. Abrirse a formas más ricas de conocer y estar, incluso en momentos difíciles: cuerpo, emoción, impulso, pensamiento… vistos con claridad, sin quedar atrapados en una sola capa de la experiencia.

    Cuando esto madura, no es que “nunca te alteres”, sino que te das cuenta antes. Y entonces aparece lo que la maestra llamaba una respuesta apropiada.

    Reaccionar vs responder: el punto de inflexión en lo cotidiano

    En la vida real, las dificultades no suelen empezar con un gran problema, sino con algo pequeño:

    • una tensión en el pecho,
    • una frase interna,
    • un tono emocional apenas perceptible,
    • un impulso de contestar rápido,
    • una micro-evitación (“me distraigo”, “lo dejo para luego”, “me desconecto”).

    El cambio empieza cuando pasas del “me pasa” al “lo estoy viendo pasar”.

    Profundizar suele entrenar dos habilidades finas:

    1) Diferenciar los elementos de la experiencia

    A menudo ocurren a la vez: sensación corporal + emoción + impulso + pensamiento.
    Si no los distinguimos, se convierten en un bloque difícil de manejar. Si los diferenciamos, aparece espacio.

    Ejemplo real:

    • Sensación: presión en el estómago
    • Emoción: inquietud
    • Impulso: mirar el móvil / escribir un mensaje
    • Pensamiento: “algo va mal”

    Si lo veo así, puedo responder. Si no, reacciono.

    2) Detectar el “tono” al inicio (agradable / desagradable / neutro)

    Antes de la historia mental suele haber un primer “sabor” afectivo: agradable, desagradable o neutro. Ese tono empuja a acercarnos, alejarnos o desconectarnos. Ver esto pronto cambia el juego

    Ejercicio breve: “Nombrar para elegir” (2–3 minutos)

    Si solo aplicas una cosa de este post, que sea esto.

    La próxima vez que notes activación, prisa o irritación, prueba:

    1) Pausa (10 segundos)
    Suelta lo que estés haciendo un instante. No para huir, para ver.

    2) Nombra (30–60 segundos)
    En voz baja o mentalmente, con frases simples:

    • Sensación: …” (¿dónde lo notas?)
    • Emoción: …” (una palabra)
    • Impulso: …” (¿qué quiere hacer tu cuerpo?)
    • Pensamiento: …” (¿qué frase aparece?)

    3) Pregunta clave (20 segundos)

    “¿Qué respuesta sería apropiada ahora, si incluyo amabilidad?”
    No “qué debería”, sino “qué sería apropiado».
    A veces será hablar. A veces callar. A veces pedir tiempo. A veces reparar. A veces poner un límite. A veces descansar.
    La diferencia es que ya no responde solo el automatismo: respondes tú, con más presencia.

    Dos señales de que estás entrenando bien (aunque no “salga perfecto”)

    1. Te das cuenta antes
      No al final del día, sino a mitad de la reacción, o incluso al inicio.
    2. Te tratas con menos dureza
      Ves el patrón sin añadir una segunda herida: “soy un desastre”, “nunca cambiaré”.

    Práctica informal: el “recordatorio de 20 segundos” para la semana

    Elige un momento repetible (antes de abrir el correo, al entrar en casa, antes de responder un mensaje) y haz este mini-check:

    • “¿Qué pasa en mi cuerpo ahora?”
    • “¿Qué emoción está aquí?”
    • “¿Qué impulso me está llevando?”

    Solo eso.
    La práctica no es solo sentarse a meditar. A menudo es acordarte de ti en medio de la vida.

    Consciencia, calma y compasión: el trípode cuando la vida aprieta

    Cuando la vida está fácil, casi cualquier herramienta funciona. Cuando aprieta, necesitamos fundamentos:

    • Consciencia: ver con claridad lo que ocurre (por dentro y por fuera).
    • Calma: regular el sistema, bajar reactividad, ampliar perspectiva.
    • Compasión: responder con amabilidad y valentía, sin dureza ni evitación.

    Si te interesa entrenar esto de forma sostenida, puede ayudarte un espacio de continuidad: volver una y otra vez a los temas esenciales, revisarlos desde nuevas capas, y consolidar lo aprendido en la vida real.

    Curso de Profundización 2026 “Consciencia, calma, compasión” 

    Si estás valorando un acompañamiento semanal para profundizar y sostener la práctica, estas son las claves prácticas del programa:

    • Formato: online (videoconferencia).
    • Estructura: sesiones semanales de 1,5 h + sugerencias de práctica en casa.
    • Continuidad: se revisitan temas en espiral (profundización progresiva).
    • Grabaciones: disponibles en diferido para alumnado inscrito.
    • Idioma: castellano.
    • Para quién: personas con experiencia previa (por ejemplo, MBCT, MBSR, MSC, MBCL o similares).

    Si quieres ver todos los detalles y la inscripción, puedes hacerlo aquí

    La pregunta que lo ordena todo

    Si ya has practicado lo suficiente como para saber que esto no va de “sentirse bien siempre”, quizá tu siguiente paso no sea sumar más contenidos, sino sostener un entrenamiento que te ayude a responder mejor.

    Quédate con esta brújula:

    Cuando llegue lo difícil (o lo cotidiano), ¿quiero reaccionar como siempre… o quiero entrenar una respuesta apropiada?

    Si lo segundo te resuena, tienes la información del programa aquí


    Sobre la autora

    Estrella Fernández
    Directora MBCT’Spain | Mindfulness Teacher, Trainer & Supervisor
    Trainer with the CMRP – Bangor University | Member of the Board of Trustees – The Mindfulness Network
    Psicóloga sanitaria | Psicoterapeuta TCC |  EMDR | Terapia Interpersonal

    Nota responsable: este artículo es educativo y no sustituye atención psicológica o médica. Si estás atravesando un momento de sufrimiento intenso, busca apoyo profesional.


    Respuesta apropiada: de la práctica a la vida2026-01-03T20:39:54+01:00

    diciembre 2025

    Malas noticias – Sesgos cognitivos

    2025-12-30T12:18:25+01:00

    Cómo afectan las malas noticias a la mente (sesgos cognitivos y cómo romper el ciclo en 2026)

    Hay una experiencia bastante universal: lees una noticia dura y, aunque después sigas con tu vida —trabajo, recados, conversaciones— algo se queda “resonando” por dentro. Como si el cuerpo hubiese recibido un aviso. La mente se vuelve más vigilante, más rápida para anticipar problemas, menos dispuesta a matices.

    No es que “te afecte más que a los demás”. Es que el cerebro humano tiende a tratar lo negativo como prioritario. En psicología se resume con una idea muy conocida: lo malo pesa más que lo bueno en cómo interpretamos y recordamos la realidad. A esto se le llama sesgo de negatividad.

    En otras palabras: cómo afectan las malas noticias a la mente tiene mucho que ver con los sesgos cognitivos que filtran qué atendemos, cómo interpretamos y qué se queda en la memoria.

    A continuación, tres sesgos especialmente relevantes que, encadenados, pueden mantenernos en “modo alarma”.

     1) Sesgo de negatividad: por qué tu atención se engancha antes a lo negativo

    El sesgo de negatividad describe nuestra tendencia a priorizar, procesar y reaccionar con más intensidad ante lo negativo que ante lo positivo equivalente.

    En lenguaje cotidiano: si tu mente tuviera un sistema de prioridades, lo negativo suele estar arriba del todo. Y esta predisposición tiene un efecto colateral: lo negativo captura tu atención con facilidad.

    Si tu mente funciona como un detector de humo, las noticias alarmantes son el estímulo perfecto para que el detector se dispare una y otra vez. Por eso no necesitas “querer” engancharte para engancharte: basta con que el estímulo sea amenazante, incierto o impactante.

    ¿El resultado más frecuente?

    •  más vigilancia (“¿y si…?”),
    •  más urgencia (“tengo que seguir mirando”),
    •  menos neutralidad (“todo parece peor de lo que era”).

     2) Sesgo de disponibilidad: lo que más ves, “parece” lo más frecuente

    El sesgo (o heurística) de disponibilidad es la tendencia a estimar la frecuencia o probabilidad de algo en función de lo fácil que nos viene a la mente un ejemplo. En otras palabras: lo que recordamos con facilidad, “parece” más común.

    Y aquí ocurre algo sutil: si tu dieta informativa está cargada de sucesos alarmantes, tu memoria se llena de ejemplos intensos y recientes… y entonces el mundo “se siente” más peligroso.

    Por ejemplo: ves varias noticias sobre robos en tu ciudad. Al día siguiente, si alguien te pregunta por los principales problemas del barrio, es probable que digas “los robos”, incluso si los datos reales muestran que son poco comunes o que la tendencia no está aumentando.

    La disponibilidad funciona como un puente entre memoria y juicio: si la memoria está llena de ejemplos negativos recientes, tu mente construye una percepción del mundo más oscura de lo que reflejan los datos. Lo recordable se vuelve “representativo”.

    3) Sesgo de confirmación: cuando ya tienes una conclusión, tu mente la refuerza

    El sesgo de confirmación es la tendencia a buscar, interpretar y recordar información de forma consistente con lo que ya creemos o sospechamos.

    Si después de consumir muchas malas noticias llegas (aunque sea sin darte cuenta) a una conclusión tipo “el mundo está fatal” o “mi ciudad se ha vuelto peligrosa”, tu mente hará algo muy humano: empezará a seleccionar evidencia compatible con esa idea y a restar peso a la información que la contradice.

    Traducción emocional: menos apertura, más certeza ansiosa y, a veces, más polarización interna.

    Cómo afectan las malas noticias a la mente: el ciclo que mantiene el “modo alarma”

    Visto en conjunto, el mecanismo suele ser así:

    1. Negatividad: lo alarmante atrapa tu atención primero.
    2. Disponibilidad: lo que más ves es lo que más recuerdas, y lo que más recuerdas “parece” lo más frecuente.
    3. Confirmación: una vez que la creencia se instala (“todo va peor”), buscas (sin darte cuenta) pruebas y filtras matices.

    Y el resultado final no es estar “más informado”, sino vivir con la mente en un modo de amenaza constante: más rumiación, más tensión, más pensamiento anticipatorio.

    La investigación va en esta línea: se ha encontrado relación entre exposición/percepción de malas noticias y estados afectivos más negativos.

    Romper el ciclo en 2026: higiene informativa + conciencia (sin desconectarte del mundo)

    No se trata de “no mirar” ni de vivir en una burbuja. Se trata de volver a una idea muy sencilla: informarte debería darte claridad o capacidad de acción, no dejarte atrapado en activación constante.

    1) Un límite amable a la fuente (antídoto para el sesgo de negatividad)

    • Dos ventanas al día para informarte (por ejemplo, 20 minutos al mediodía y 20 por la tarde)
    • Cero noticias en la primera hora del día y en la última antes de dormir.
    • Si notas escalada (ansiedad, enfado, compulsión), pon un cierre limpio: “ya tengo suficiente por hoy”.

    2) Contexto antes de conclusión (antídoto para disponibilidad)

    Cuando algo te impacte, prueba esta pregunta breve:
    “¿Esto es un caso llamativo o una tendencia sostenida?”

    Si puedes, busca un gráfico, una serie temporal o un informe (aunque sea rápido). No es relativizar; es ubicar.

    3) “¿Cómo podría estar equivocado?” (antídoto para confirmación)

    Es una frase pequeña, pero abre oxígeno mental. No te obliga a cambiar de opinión; te obliga a comprobar.

    Si una noticia te deja con una certeza oscura (“esto está peor que nunca”), pregúntate:

    • ¿Qué dato necesitaría para sostener esa conclusión?
    • ¿Qué información estoy ignorando porque no encaja?

    4) Entrenar la conciencia como habilidad

    Aquí entra algo muy práctico: ser consciente no es “pensar positivo” ni “no pensar”. Es notar el impulso de seguir leyendo, la tensión en el cuerpo, el pensamiento catastrófico… y elegir el siguiente paso con más libertad.

    Programas basados en mindfulness como el programa MBCT pueden ser una vía sólida para entrenar conciencia y perspectiva (especialmente en el contexto de prevención de recaídas en depresión recurrente, según guías clínicas).

    5) Equilibrar sin edulcorar: una dosis de “soluciones”

    No se trata de optimismo forzado. Se trata de incorporar información sobre respuestas eficaces cuando existan. Los estudios sobre periodismo de soluciones sugieren que incluir este tipo de enfoque puede reducir afecto negativo e incrementar percepciones más constructivas en lectores, en comparación con piezas puramente problematizadoras.

    Recomendación final para 2026

    “Me informo para comprender y actuar, no para quedarme en modo alarma.”

    Si una noticia no cambia tu capacidad de acción y solo te deja activado, quizá no es información: es activación. Y tal vez tu siguiente paso no sea “saber más”, sino cuidar el modo en que estás sabiendo.

    Fuentes / Referencias

    1. Baumeister et al. (2001). Bad Is Stronger Than Good.
    2. Tversky & Kahneman (1973). Availability: A heuristic for judging frequency and probability.
    3. Nickerson (1998). Confirmation Bias: A Ubiquitous Phenomenon in Many Guises.
    4. de Hoog & Verboon (2020). Is the news making us unhappy?
    5. NICE NG222 (2022). Depression in adults: treatment and management 

    Malas noticias – Sesgos cognitivos2025-12-30T12:18:25+01:00

    octubre 2024

    Mindfulness para el Cuidado Oncológico | MBCT-Ca

    2024-10-07T09:58:28+02:00

    Formación en la Asociación Española Contra el Cáncer  (AECC) en Valencia. 

    Apoyando a quienes apoyan: Mindfulness para profesionales en oncología.

    En el contexto del cáncer, no solo los pacientes enfrentan grandes retos emocionales, sino también los profesionales que los acompañan. Psicólogos, trabajadores sociales y otros especialistas lidian diariamente con una carga emocional considerable, lo que los deja en riesgo de agotamiento y estrés. Con el objetivo de proporcionarles herramientas para cuidar de su propio bienestar, MBCT-Spain, en colaboración con el Mindfulness and Cancer International Project, ha impartido una formación especializada para el equipo de psicólogos de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) en Valencia. Esta formación fue dirigida por Estrella Fernández, directora de MBCT-Spain, y se basa en el modelo MBCT-Ca (Mindfulness-Based Cognitive Therapy for Cancer), un programa desarrollado por Trish Bartley, que ha sido implementado con éxito en el ámbito oncológico durante más de 20 años.

    Un enfoque probado para el cuidado en oncología

    El programa MBCT-Ca ha sido diseñado para ayudar tanto a personas con cáncer como a profesionales de la salud a manejar las emociones difíciles y los desafíos que acompañan a esta enfermedad. Su enfoque práctico permite integrar mindfulness como un recurso de apoyo, mejorando el bienestar emocional de los pacientes y cuidando a los propios profesionales.

    Los cuatro movimientos del MBCT-Ca: Una respuesta al malestar emocional

    El programa MBCT-Ca se articula en torno a cuatro movimientos clave que contrarrestan los procesos psicológicos que acompañan al malestar relacionado con el cáncer, como el trauma, la cavilación, la evitación y el distrés. Estos movimientos son:

    • Intención: Establecer una conexión consciente y comprometida con lo que realmente importa.
    • Volver: Retomar la conexión con la experiencia directa.
    • Girarse hacia: Enfrentar las experiencias desafiantes en lugar de evitarlas y orientar la mente hacia lo bueno
    • Amabilidad: Cultivar una actitud amable hacia uno mismo y la experiencia.

    Formación sólida, segura y accesible

    La formación realizada en Valencia fue diseñada para proporcionar al equipo de atención psicológica un enfoque basado en evidencia para integrar el mindfulness tanto en su vida personal como en su trabajo diario con pacientes oncológicos. Desde la comprensión del modelo MBCT-Ca, los participantes exploraron prácticas de mindfulness sencillas y accesibles, útiles para mantener el equilibrio emocional y, a partir de su propia experiencia, transmitir estos beneficios a los pacientes.

    Esta formación brindó a los profesionales de la AECC la oportunidad de explorar vivencialmente los valores y la práctica del mindfulness aplicado al cáncer, desarrollando las habilidades necesarias para compartir prácticas breves de manera segura y efectiva en su labor diaria.

    Fortalecer el bienestar de quienes cuidan

    Los profesionales de la Asociación Española Contra el Cáncer en Valencia han adquirido una mayor comprensión de mindfulness aplicado al cancer, así como herramientas prácticas para gestionar el estrés y potenciar su autocuidado, de forma que puedan brindar una atención más empática y consciente a sus pacientes. 

    En MBCT-Spain, estamos orgullosos de colaborar en proyectos como este, que buscan fortalecer a quienes acompañan a los pacientes oncológicos, ofreciendo recursos validados científicamente para mejorar la calidad de vida de todos los involucrados.

    Mindfulness para el Cuidado Oncológico | MBCT-Ca2024-10-07T09:58:28+02:00

    enero 2021

    Mejor artículo sobre Psicología Clínica en el Sistema de Salud (ANPIR)

    2021-01-19T11:27:41+01:00


    Desde el blog de MBCT-Spain nos queremos hacer eco de un importante reconocimiento de unos de nuestros compañeros: Miguel Garriz, que el pasado mes de noviembre fue galardonado con el premio al «Mejor artículo sobre Psicología Clínica en el Sistema Nacional de Salud» por ANPIR (Asociación Nacional de Psicólogos Clínicos y Residentes).

    Este premio le fue otorgado a él, como autor principal y todo su equipo (Matilde Elices, Mar Peretó, Luis Miguel Martin-López, Azucena Justina y Victor Pérez) por el articulo «Mindfulness-Bases Cognitiva Therapy Delivered in Primary Care: a Naturalistic, Mixed-Methods Study of Participant Characteristics and Experiences«, que fue publicado en la revista Mindfulness (IF 3581).

    Miguel, junto con el resto de profesionales, han realizado gran investigación en el ámbito de la atención primaria, en diferentes centros dependientes de: Institut de Neuropsiquiatria i Addiccions (INAD), Institut Hospital del Mar d’Investigacions Mèdiques, (IMIM), Parc de Salut Mar, y Universitat Autònoma de Barcelona (UAB); y forman parte de la red Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental, CIBERSAM.

    Nosotros pudimos contrar con él en el mes de octubre en el ciclo de webinar que ofrecimos de manera gratuita dentro del ciclo de conferencias de MBCT en el entorno clínico.

    Desde aquí queremos darle la enhorabuena y desearle muchos éxitos por la gran labor que realiza.

     

     

     

     

    Mejor artículo sobre Psicología Clínica en el Sistema de Salud (ANPIR)2021-01-19T11:27:41+01:00

    octubre 2020

    ¿Son seguros los programas basados en Mindfulness?

    2020-10-21T17:42:41+02:00



    Inmaculada Carranza

    Especialista en Psicología Clínica y profesora de Mindfulness. Practising Teacher (MBCT). Desarrolla su actividad profesional en salud mental en Córdoba.

    Resumen del artículo: Baer, R., Crane, C., Miller, E., & Kuyken, W. (2019). Doing no harm in mindfulness-based programs: Conceptual issues and empirical findingsClinical psychology review71, 101–114. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2019.01.001

     

    En este resumen he recogido las ideas claves de este artículo científico que pone de relieve una necesidad clara de investigar sobre el posible daño en los Programas Basados en Mindfulness.

    Los Programas Basados en Mindfulness (PBM) empíricamente validados, han demostrado evidencia científica sobre los beneficios de dichas intervenciones. Sin embargo, no se ha dedicado mucho esfuerzo al estudio sobre el daño. Y en este artículo se analizan los elementos clave que pueden influir en el posible daño de estas intervenciones.

    ¿Por qué es importante el estudio del daño?

    Hay tres factores a considerar:

    1. Cualquier intervención con poder para obtener beneficio,también puede causar daños. La prevención de daños es un deber ético en cualquier intervención en salud.
    2. El estudio de los daños puede conducir a mejorar los métodos de tratamiento.
    3. En la práctica de la meditación en las tradiciones budistas se ha informado de haber provocado experiencias difíciles con consecuencias duraderas.

    El artículo revisa el estudio del daño en otros campos relacionados con la salud (farmacoterapia, ejercicio físico…), más allá de las meditaciones tradicionales budistas.

    Antes de continuar, es importante definir qué es “daño”. En los tratamientos psicológicos se define el daño como el deterioro sostenido causado directamente por la intervención psicológica. En este sentido se ha informado que entre el 3 y el 10% de los pacientes empeoran con el tratamiento. Existen cuatro tipos de daño (pueden ir desde leves a extremadamente severos):

    • Reacciones adversas (eventos no deseados causados por el tratamiento).
    • Efectos secundarios (eventos no deseados causados por un tratamiento efectivo).
    • Efectos de una mala praxis (tratamiento inapropiado).
    • Contraindicaciones (tratamiento inadecuado para algunas personas).

    Y ene este estudio se han destacado tres variables relacionadas con el daño:

    • Variables relacionadas con el cliente (gravedad, déficits, comorbilidad, estresores graves, variables demográficas…).
    • Variables relacionadas con el terapeuta (Habilidades, empatía, comunicación…).
    • Variables relacionadas con el tratamiento (Por ejemplo: tipo de terapia específica para grupos no indicados).

    En el artículo se pone de relevancia que las meditaciones en tradiciones contemplativas no son PBM’s basados en la evidencia. Los daños provocados por dichas tradiciones y recogidos en la literatura van desde la psicosis, afecto negativo, manía, despersonalización y desrealización, a reactivación de recuerdos traumáticos. Otros efectos adversos están relacionados con aspectos cognitivos, perceptivos, afectivos, somáticos, conativos, sentido del si mismo y social.

    Se destacan como factores relacionados, los antecedentes personales de los participantes; cantidad, intensidad y consistencia de las prácticas (ejemplo: retiros en silencio con escasa guía y poca practica previa); los maestros y la comunidad de práctica. Todos factores engloban entre un 4,5 y un 13,5% de los daños informados.

    ¿Qué es el daño El daño en los PBM (Programas basados en Mindfulness?

    Se considera que ha ocurrido el daño si los síntomas o el nivel de funcionamiento del participante son peores que antes y este deterioro es mantenido, atribuible al programa y más grave de lo que hubiera sido sin el programa. El daño es peor que la ineficacia.

    En estudios de metaanálisis, que se han hecho hasta ahora, se ha concluido que MBSR y MBCT parecen ser relativamente seguros, pero recomiendan encarecidamente informes más consistentes sobre el daño.

    Posibles fuentes de daños a considerar en los PBM

    1. Factores del programa
    • Conciencia del momento presente y el funcionamiento adaptativo. Varios estudios han encontrado que la relación entre la conciencia del momento presente y el funcionamiento adaptativo está moderada por la calidad de la conciencia. Las investigaciones muestran que la atención centrada en uno mismo (definida como la conciencia de los pensamientos, las emociones y las sensaciones) es adaptativa cuando no es crítica y es experiencial, pero no es adaptativa cuando es crítica y rumiativa.

    La enseñanza de la atención plena debe incluir tanto la conciencia del momento presente como sus cualidades de no reactividad y no juicio. De lo contrario, el aumento de la conciencia podría llevar a aumentos  de los síntomas.

    • Intensidad de práctica de mindfulness: Los participantes en PBM pueden tener diferentes experiencias de la intensidad de la práctica, tal vez relacionadas con la experiencia previa de meditación, el entorno en el que practican u otros factores. Los PBM basados en evidencia, incluyen muchos apoyos psicoeducativos y estructurales que pueden reducir el potencial de daño de las experiencias de meditación difíciles o desafiantes.
    • Apoyo psicoeducativo y estructural para las prácticas de meditación. Muchos PBM incluyen una entrevista previa al curso o una sesión informativa que ayuda a los participantes a anticiparse y prepararse para los posibles desafíos. A menudo se proporciona una explicación sobre cómo se espera que la atención plena ayude con los problemas de los participantes.

    Casi todas las prácticas en la sesión son seguidas por una indagación, momento en el que se pueden explorar las experiencias desafiantes que hayan podido surgir.

    Las sesiones también incluyen preguntas sobre la práctica en casa, donde también puede explorarse las dificultades encontradas en el hogar. Los profesores a menudo están disponibles antes y después de las sesiones para cualquier consulta.

    Se introduce una gama de prácticas, que varían en duración y enfoque, en una secuencia lógica en la que el aprendizaje se desarrolla de una semana a otra. También se proporcionan grabaciones para guiar la práctica en casa. Se habla directamente sobre cómo manejar las experiencias desafiantes que surgen en la meditación o en otros momentos.

    Se proporciona también material complementario todas las semanas con resúmenes del contenido y los objetivos de la sesión, fundamentos de las prácticas, descripciones de las experiencias de participantes previos y hojas de trabajo para registrar observaciones o comentarios.

    La sesión de práctica intensiva ocurre hacia el final en el curso de las ocho semanas, lo que permite a los participantes desarrollar habilidades a través de varias semanas de práctica diaria y sesiones grupales de antemano

    1. Factores del participante

    En el artículo de Baer y Crane pone de relieve que es necesario un análisis de la vulnerabilidad y el adaptar los PBMa los grupos vulnerables.

    En general, la literatura sugiere que los PBM pueden ser significativamente terapéuticos en grupos con síntomas graves, trastornos comórbidos y otras vulnerabilidades. Algunas veces, las vulnerabilidades específicas se asocian con mejores resultados.  Sin embargo, muchos estudios no han monitorizado el daño de ninguna manera. Además, la mayoría de los estudios informan solo de datos grupales, lo que hace imposible saber si los promedios prometedores enmascaran el deterioro de algunos participantes.

    1. Factores del instructor

    La literatura revisada sugiere que el riesgo de daño en relación al instructor puede estar relacionado con las características del facilitador/a, incluida la empatía, la comprensión de los problemas del cliente, la comunicación sobre la naturaleza del programa, la implementación hábil del programa, la gestión de las dificultades que surjan, y la capacidad de alentar la adhesión a la práctica recomendada.

    Existen varios métodos para evaluar la facilitación de PBM por parte de los docentes. Todos usan puntuaciones de sesiones grabadas u observación en vivo y han mostrado propiedades psicométricas adecuadas.

     

    Los criterios de evaluación de la enseñanza en Intervenciones basadas en Mindfulness  (MBI-TAC; Crane et al., 2013) evalúan seis dominios de competencia: a) cobertura, ritmo y organización del contenido de la sesión, b) habilidades relacionales, c) encarnación de mindfulness (embodiment), d) guía de las prácticas de mindfulness, e) la transmisión de los temas del curso, y f) mantenimiento del ambiente de aprendizaje grupal.

    Analizados todos estos factores la investigación realizada hace las siguientes recomendaciones a futuro, en relación investigaciones y también a intervenciones con Mindfulness.

    Recomendaciones para la investigación

    Quizás las preguntas sin respuesta más básicas son con qué frecuencia los PBM causan daño, de qué forma y a quién. Y para responder a estas preguntas se requiere de una monitorización detallada de los efectos potencialmente dañinos.

    También prestar atención a los motivos del abandono puede aclarar si este está relacionado con el daño.

    Y examinar los datos a nivel individual podría aclarar si los promedios grupales ocultan la aparición de daños en algunos participantes.

    Finalmente se sugiere que las entrevistas cualitativas con participantes que informan de daños pueden ser útiles para generar hipótesis para estudios cuantitativos.

    Recomendaciones para proteger a los participantes de PBM de daños

    Antes de comenzar el programa, es importante una evaluación cuidadosa de los posibles participantes y criterios de exclusión bien considerados y tener en cuanta las listas disponibles de criterios de exclusión recomendados para PBM (Kuyken et al., 2012; Santorelli et al., 2017), las cuales generalmente incluyen dependencia de sustancias, tendencias suicidas, psicosis, trastorno de estrés postraumático, depresión severa, ansiedad social severa y duelo reciente, divorcio u otra crisis personal.

    Una vez que comienza el programa, es importante enseñar tanto el Qué como el Cómo de Mindfulness y asegurarse de que los apoyos psicoeducativos y estructurales se facilitan. Las prácticas deben quedar claras y que los participantes se sientan invitados, en lugar de presionados, a participar en ellas.

    Durante el curso es probable que surjan angustias e incomodidades a medida que los participantes aprenden nuevas habilidades y practiquen como aplicarlas a las dificultades para las que buscaron ayuda. La prevención de daños requiere la comprensión de tipos comunes de experiencias incómodas, su rango habitual de intensidad y cómo ayudar a los participantes a responder a ellas de manera que faciliten el aprendizaje de las habilidades deseadas.

    Cuando se trabaja con la población en general, evaluar el historial psiquiátrico y de trauma, así como el funcionamiento actual y el apoyo profesional y personal pueden facilitar decisiones acertadas sobre el grado de preparación para participar y la necesidad de tratamiento psicológico o psiquiátrico concurrente.

    Los profesores de Mindfulness necesitan capacitación en las condiciones de salud mental que probablemente enfrentarán y cómo reconocer y trabajar con los desafíos relacionados con la meditación que los participantes pueden experimentar.

    Finalmente el artículo pone de relieve el requisito de que los profesores de PBM tengan su propia práctica de atención plena puede proporcionar una mayor comprensión experiencial de los estados mentales desafiantes que los ayudarán a trabajar con los desafíos relacionados con la meditación de los participantes.

     

    ¿Son seguros los programas basados en Mindfulness?2020-10-21T17:42:41+02:00
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